The Family Music Club Barcelona

César de Melero

Hola amigos y amigas, seguidores y amantes de lo bueno. Hace tiempo que no os dedico un ratito. Hoy os quiero informar de la apertura en la ciudad condal de un club. Pero no de uno cualquiera, -en mi modesta opinión -“de calle” el mejor club que ha parido la ciudad en mucho tiempo. Vamos a ir al grano. ¿Qué es lo más importante que debe tener un buen club de baile? A ver, pensad un poco. ¿Que esté bien situado? ¿Que sea muy grande? ¿Que las Go-Go’s estén muy buenas? ¿Que no den garrafón en las copas? ¿Que te dejen entrar gratis? (esta opción podría ser válida) ¿Que los porteros sean simpáticos? (esta otra opción esta casi descartada). ¿Que el privé tenga una buena panorámica? ¿Que tengas una parada de taxis en la puerta? ¿Que no te digan cuando llegas a la puerta “no puedes pasar porque es una fiesta privada“? ¿Que te dejen entrar con zapatillas de deporte? No, no y no. Lo más importante en un club de baile es su equipo de sonido.

“The Family Music Club” es ahora mismo uno de los mejores clubes de este país y cuidado con lo que digo, que conozco unos pocos, porque su sound system es abrumador. Hay dos tipos de personas, y lo digo generalizando claro está, las que tienen un oído sensible y las que no. Las que pueden escuchar la música de cualquier forma y las que aprecian cuando la música se oye en condiciones. Realmente para estar entre estas últimas hay que nacer, jajaja! Hablando en serio. Recuerdo en mi paso por clubes, por ejemplo en Inglaterra, Bélgica o Alemania como el tema del equipo se lo toman muy en serio. No es sólo cuestión de volumen, ¡que va! La música electrónica y sobre todo el house y el techno, está creada de una manera que cuando las escuchas en condiciones, es otra cosa. Lo malo es que no os puedo poner un ejemplo aquí mismo ahora escribiendo, porque lo suyo sería estar en medio de la pista de baile de uno de estos clubes y pasar automáticamente a la pista de baile de cualquiera de tantas salas de esas que yo digo que solo dan volumen y nada más y a veces ni eso, por los típicos problemas con los vecinos y la falta de insonorización. Una buena insonorización casi nadie la acaba haciendo en condiciones por su elevado coste.

Seguramente uno de los clubes mas potentes de todos los tiempos en cuanto a equipo de sonido, entre muchísimas otras cosas, como por ejemplo su impresionante programación de DJs, fue sin duda y como su propio nombre indica Ministry of Sound, o sea, el “ministerio del sonido” sito en la ciudad de Londres.  El MOS era espectacular. Tenía varias salas y por ellas pasaron toda la creme de los DJs americanos de los 90. Fue junto a Cream uno de los pioneros en desarrollar grandes eventos, pero si por algo era apreciado, era por su altísimo volumen de decibelios. Al entrar en la gran sala principal, que estaba a oscuras casi por completo, dos grandes carteles te avisaban de que una vez pasaras a ella podías tener problemas en tus oídos. Sinceramente, yo estuve antes de pinchar un rato en ella y de verdad que los oídos dolían de la cantidad de watios que descargaban sus altavoces. Algo fuera de serie y como digo y en mi humilde opinión, una exageración… “que ni tanto ni tan poco”. Tengo muy buenos recuerdos de aquella noche junto a todos los DJs residentes de Ibiza por aquel entonces. Tuve la suerte de pinchar, que no todos lo hicieron, en la sala grande o “mainroom”. Los platos estaban apoyados en un montón de gomas elásticas y quedaban flotando, ya que era la única manera de que no se acoplasen. El sistema era perfecto, de hecho ya lo había visto años atrás en el mítico “Studio 54” de Barcelona con Raul Orellana dándoles caña. Supongo que el invento vendría de los clubes americanos, precursores de las grandes cabinas. Tenía un defecto el ingenioso diseño de amortiguación y es que tenías que tener muchísimo cuidado cuando mezclabas, ya que al estar flotando los platos prácticamente, eran muy sensibles y por poquito que te pasases manipulandolos saltaba la aguja, cosa que me paso en la primera mezcla que hice esa noche. Luego y con mucho tiento, fui desarrollando e improvisando un método para que no pensase la gente que los DJs de Ibiza éramos unos manazas. De aquella noche, que por cierto fue una “Moon Dance” organizada por Jose Padilla, Dj residente y casi “presidente” del Café del Mar, lo mas destacable y como he comentado antes, fue estar con todos mis colegas de la isla en armonía. También recuerdo como algo muy significativo, que antes que yo pinchaba Paul Daley, de Leftfield, una de las más potentes bandas del Reino Unido de ese momento de música electrónica. Pues bien, estaba sonando un disco y estaban los otros dos platos vacíos, en el mismo momento, pusimos en el segundo y tercer plato, cada uno un vinilo, él su último tema y yo mi primero. Después de unos segundos y en medio de aquella oscuridad, nos dimos cuenta que habíamos puesto el mismo disco. Qué cosas… No me diréis que no tiene gracia una cosa así, con la de temas que llevábamos en las maletas... El disco en cuestión era “Higher State of Consciousness” de Josh Wink, meses antes de que se convirtiese en el himno que fue, es y será. Recuerdo que Paul, con el que tenía mucha amistad desde un party en Marbella en el 92, donde me confesó que era super fan de mi primer track “de melero’s Groove”, me pidió disculpas por pinchar el disco que yo quería poner para empezar. Yo le dije que era muy importante para mi ver como él y yo compartíamos gustos musicales.

Otra de las salas con mejor sonido que he podido disfrutar en los añorados 90, fue Bush, uno de los emblemáticos clubes de Bélgica de trance. Su manager y DJ residente DJ Georges era un fanático. Para él el sonido era lo mas importante de la sala. Tenía a su público en la palma de la mano y los llevaba por donde quería. Cada vez que el track se paraba en un “break” la gente gritaba como nunca lo he oído en otro lugar. ¡Sencillamente apabullante! Otro de los grandes equipos de música que recuerdo muy gratamente, fue el del Ku en el año 89 . El primer equipo de verdad al aire libre que se instaló en la isla.  Se trataba de las famosas Blue Box de Stage a Company, unos gigantescos altavoces autoamplificados que rompieron esquemas en aquel entonces. Recuerdo que eran muy sensibles y que yo al tener conectada la “Roland Tr 808”, para soltar ritmos en directo, mas de una vez me cargué los tweeters y llevaba por el camino de la amargura al técnico de mantenimiento. Lamentablemente el Ku de Ibiza, dos años después, cerró sus puertas dejando un gran vacío en la noche ibicenca, pero aquel equipo de la mano de Luigi, un fenómeno sobrenatural de la isla, batería y gran músico, siguió dando vueltas por la isla y amenizó las primeras fiestas al aire libre que se hicieron en ella.

Retomándo el artículo, como podréis ver en el video de presentación de la sala, en “TFMCB” las cosas sean hecho como deben hacerse. Invirtiendo para insonorizar lo primero e instalando un equipo de calidad, como debe hacerse. Muy simple. David López y un par mas de socios son los responsables de esta joya que tenemos en la ciudad de Barcelona.  Tuve el honor de pinchar hace unas semanas con el colectivo  “Soulful House Barcelona” de Jose López, en colaboración con el sello “On Work Records” de “DJ Kako”. Fue una noche espléndida donde disfruté como un enano a los mandos  de semejante nave. David Gausa es el DJ residente. También Soul Mates, que recientemente han invitado a Djs como Kiko Navarro o Karizma, y DJ Tres Manos y su colectivo Red Underground con sus ABCDeep Partys, son asiduos de la sala. En este último Closing Off Sonar 2012, la sala ha acogido a DJs tan emblemáticos como Shlomi Aber, Jimpster, Lovebirds, Manuel Tur y Nacho Marco y a nuevos sellos como Lost my Dog & My Only Friend. Desde el primer momento que entré en la sala, que en sus tiempos era una club de alterne de esos del siglo XX (un Puticlub, vamos…) me quedé fascinado y  encima está en Las Ramblas. ¡Una apuesta por el HOUSE en mayúsculas! “Not everyone understand, House Music is a Spiritual Thing, a Body Thing, a Soul Thing” (Eddie Amador).