Ante la total falta de ideas y de creatividad, no solo en el mundo del arte en general, sino también en el mundo de nuestro día a día (con contadas excepciones), lo mejor que pueden hacer los grandes productores y directores de Hollywood es volver al pasado, recuperando el espíritu del cine de los años setenta y ochenta para mejor deleite de los que nos consideramos románticos y un pelín nostálgicos. Tampoco es para ponerse a cantar aquello de “cualquier tiempo pasado…” pero si observamos el éxito de “El Origen del Planeta de los Simios”, no será extraño comprobar como “Super 8″ y “Cowboys & Aliens” pretenden el mismo objetivo (por caminos distintos): darle al espectador una buena dosis de cine ochentero.
Especialmente dedicada a los fans de Spielberg y sus producciones tipo “El Secreto de la Pirámide”, “Los Goonies” o “Regreso al Futuro”, con guiños enormes a “E.T” y a la sublime “Encuentros en la Tercera Fase”, “Super 8″ y “Cowboys & Aliens” refrescan la cartelera justo antes de la vuelta al cole.
“Super 8″ es un espectáculo sensacional, que maravilla a pequeños y a los no tan pequeños, y que engancha desde el primer minuto de proyección (magnífica la sala 1 del Verdi con proyector digital de 2K). No obstante, es importante definir algunos conceptos. La película de J.J Abrams producida por el maestro Spielberg funciona a dos niveles. Uno, el mejor, nos ofrece un detalladísimo y entrañable retrato de los miembros de la pandilla protagonista y de todo su mundo, destacando la preparación y el rodaje de su película de zombies en Super 8, así como a la historia de amor entre el hijo del sheriff y la hija de un tipo conflictivo y cargado de problemas con la ley… El otro nivel, el que hace referencia a los posteriores efectos del brutal accidente ferroviario y la caza del alienígena (cuyo rostro me recuerda al Fauno de Guillermo del Toro), se queda un poco corto ante la avalancha de expectativas creadas y el final del filme, absurdo y soso (el alien se merece mucho más jugo) no está a la misma altura que su excelente primera hora. No molestan los pequeños errores, tampoco aburren, pero parece que hoy en dia no se sepa terminar una película de forma redonda… pero bueno, vista la primera hora el filme, a Abrams se le perdona el resto. Debo felicitar al equipo de casting por mostrándonos un elenco de jóvenes actores con un futuro espectacular, pues todos se comen la cámara, destacando a la hermana de Dakota Fanning, Elle, que nos demuestra que en esa família, todos son genios. Brutales sus miradas y su actitud frente a los problemas… aunque falta el beso final.
Lo mejor de Super 8, aparte de su endiablado ritmo, sus constantes homenajes a los filmes de su mentor Steven y sus ganas de entrener a través de miradas y frases mágicas, es su vena nostálgica por recuperar el sabor de los productos de los 80 en pleno año 2011, con la crisis que está cayendo. Un logro más que suficiente como para perdonar ciertas irregularidades en su parte más aventurera, algo mas imperfecta de lo que podriamos esperar. Tras “Mission Impossible 3″, “Perdidos” o “Star Trek”, observo que a J.J Abrams le sigue costando separar TV de cine, faltándole todavía su gran película “de cine”, dejando a un lado el lenguaje televisivo para centrarse en las grandes panorámicas y los movimientos de cámara tranquilos. Ahora bien, la compacta escena del descarrilamiento, con el choque de la furgoneta o sus ingeniosos créditos finales (de los que no hay que salirse antes de tiempo), demuestran el imaginario y la fuerza de J. J. Abrams tras la cámara. Un detalle que no es spoiler: el homenaje claro y conciso a “Encuentros en la Tercera Fase” protagonizado por un electricista en la carretera, gran detalle que nos recuerda a Richard Dreyfuss en 1977.
Una vez mas, Spielberg recurre al tema del Area 51, la base Nellis y el Groom Lake para mostrarnos que los gobiernos, ni son tan democráticos ni pacíficos como quieren hacernos ver. ¿Será que sabe mucho mas de lo que dice saber?…
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